¿Es «adecuado» el acceso a Internet en las escuelas europeas?
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Europa va camino de convertirse en una de las zonas con mayor índice de alfabetización digital del mundo.
Por término medio, en nuestras escuelas hay 12 alumnos por ordenador no conectado a Internet, frente a 24 que sí lo están. En 8 de cada 10 centros de enseñanza primaria y secundaria europeos, los alumnos tienen acceso a Internet. Sin embargo, las cifras no reflejan toda la realidad. Deberíamos preguntarnos si la situación es verdaderamente «adecuada».
El Plan de Acción eEurope 2002 de la Comisión Europea pide que se proporcione «a todas las escuelas, profesores y alumnos un acceso adecuado a Internet y recursos multimedios». Si tenemos en cuenta la definición de «adecuado» que da el Diccionario de la Real Academia Española: «apropiado a las condiciones, circunstancias u objeto de algo», queda claro, cuando observamos los centros de enseñanza de Europa, que todavía nos queda un buen trecho por recorrer.

Ésta podría ser cualquier aula de Europa...
El uso de las tecnologías de banda ancha en las escuelas europeas sigue siendo poco significativo
Aunque las tecnologías de banda ancha, tales como el cable y el ADSL, han irrumpido espectacularmente en algunos países —el ADSL se utiliza en una de cada dos conexiones escolares en Finlandia y en Dinamarca, y el cable en una de cada cuatro conexiones escolares en los Países Bajos—, su empleo en centros de enseñanza primaria y secundaria europeos sigue siendo poco significativo en general. No solamente los costes son un freno en algunas zonas, sino que el acceso en banda ancha está sencillamente más desarrollado en áreas metropolitanas y urbanas por razones relacionadas con la demanda del mercado. En muchas áreas aisladas y/o rurales, la gente es incapaz de sacar partido de las modernas tecnologías de la comunicación que tiene a su disposición la población urbana. Por dar algunos ejemplos: en un futuro próximo, grandes zonas de Escocia, Gales e Inglaterra quedarán excluidas de la oferta de banda ancha terrestre o por cable. Lo mismo ocurre con casi toda Irlanda, a excepción de Dublín, o con determinadas comunidades insulares en los Países Bajos, los pueblos de los Alpes o los Pirineos franceses, las islas griegas o cualquier lugar de Portugal a excepción de Oporto o Lisboa.
Las zonas rurales, «el último tramo de la conexión»
Tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados, estas comunidades rurales representan el «último tramo de la conexión» (o el «primer tramo» si lo miramos desde una perspectiva rural) por lo que se refiere al acceso a servicios (de banda ancha) en Internet. Quedan rezagadas porque cablear el último tramo en las zonas rurales no es viable desde el punto de vista económico. Dado que la obligación de servicio público ha sido suprimida en la mayoría de países debido a la desregulación y la consiguiente privatización del sector de las telecomunicaciones, solamente las zonas más ricas y con mayor densidad de población están equipadas con conexiones rápidas. Muchos ciudadanos de zonas rurales han tenido que aceptar una conexión a Internet por medio de una línea telefónica analógica o, en algunas situaciones de especial aislamiento, quedarse sin conexión alguna. Para algunas instituciones y organizaciones, incluidas las escuelas, las PYME y los centros de teletrabajo, este es un problema cada vez mayor, ya que, como los habitantes urbanos, también necesitan tener acceso a los recursos multimedia de la red. No es infrecuente encontrar redes de escuelas de 60 ordenadores intentando conectarse a una línea telefónica de 56 kbps.

La costa oeste de Irlanda
La conexión para una sociedad de la inclusión en las zonas rurales
Las zonas rurales en particular pueden disfrutar de varias maneras de una mejor conexión al mundo exterior. Por lo general, Internet puede utilizarse para la comunicación rural de cara a aumentar la participación, difundir la información y compartir los conocimientos y competencias. Ello es especialmente cierto en relación con la educación, donde una mayor anchura de banda en la conexión mejora el acceso a una gran oferta de información, formación, investigación y recursos educativos (incluidos los servicios de educación a distancia) que habitualmente no están disponibles en zonas rurales y remotas. Este acceso también permite a los jóvenes rurales aprender acerca de los ordenadores y tener acceso a las tecnologías y la información disponibles para los habitantes urbanos.
Acceso a Internet para centros docentes que utilizan tecnología de satélite
Se han emprendido una serie de iniciativas para investigar el uso de tecnologías alternativas con vistas a subsanar el déficit. Una de estas iniciativas es el proyecto SchoolSat en Irlanda. Este servicio proporciona acceso rápido a Internet para escuelas del condado de Donegal, una remota zona de la costa occidental de Irlanda escasamente poblada, usando tecnología de satélite de vanguardia y con el apoyo del Departamento de Telecomunicaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) en virtud del programa multimedia ARTES 3.
En este momento, el servicio SchoolSat conecta a 9 centros de enseñanza secundaria en Donegal y el Centro de Educación de Donegal a Internet por medio de un satélite con enlace bidireccional, lo que hace que la conexión por teléfono sea innecesaria. Los centros que participan han sido equipados con pequeñas antenas parabólicas, que les permiten enviar y recibir datos a una velocidad superior a la de la RDSI. Los centros participantes van desde el mayor centro de secundaria en Irlanda, Carndonagh Community School en la península de Inishowen, que presta servicio a más de 1 300 estudiantes, hasta el Gaeltacht Vocational School on Arranmore (Centro de Formación Profesional de la Región de Lengua Irlandesa en la isla de Aran), con solo 46 estudiantes.
Las actuales negociaciones con responsables políticos prevén la expansión del servicio a muchos más centros en el condado en el futuro próximo. «Por vez primera», según Colm Toland de la Carndonagh School, uno de los profesores que participa, «hay clases enteras que utilizan Internet al mismo tiempo, algo que antes no era posible». Otra ventaja de este servicio es que, tal como declara George McMullin, otro profesor participante, «los estudiantes estarán ya “preparados para Internet” cuando dejen la escuela para ir a la universidad o incorporarse al mundo del trabajo».
No se trata de la única comunidad educativa en la que se utiliza la tecnología de satélite para superar las barreras geográficas. Durante el proyecto Sat&Clic en Francia, por ejemplo, que concluyó en julio de 2001, se hicieron llegar programas educativos de televisión, recursos multimedia y sitios web a cerca de 200 instituciones. En Inglaterra, el servicio ESPRESSO permite que los centros de primaria y secundaria descarguen ficheros informáticos por satélite. Los datos se entregan directa y semanalmente en el Espresso Box por medio de ASTRA-NET. Los centros reciben la emisión gracias a su propia antena parabólica. Los contenidos que reciben los centros cambian cada semana e incluyen recursos multimedia para los profesores y los alumnos. Se trata, sobre todo, de materiales de vídeo y de una selección especial de sitios web que pretenden estimular y reforzar el aprendizaje; están concebidos como una manera de llevar lo que ocurre en el mundo al aula, centrándose en su importancia para el plan de estudios.
En conclusión, es importante que recordemos que aunque los ciudadanos europeos viven en una aldea global, se trata de una aldea con privilegiados que poseen la información pero con muchas personas que están privadas de esa información. Con las nuevas tecnologías, como las que hacen posibles los avances de la tecnología de satélite, cada vez hay más oportunidades para cambiar el acceso a la información, independientemente del lugar en que se viva, se aprenda o se trabaje. Ya no podremos alegar que carecemos de tecnología para proporcionar igualdad de acceso a todos los ciudadanos de Europa; lo que hay que hacer es decidir de una vez por todas que los riesgos de dejar a las personas —en particular a los niños— al margen de nuestra revolución digital son mucho más importantes que las consideraciones comerciales.
Ésta podría ser cualquier aula de Europa...
La costa oeste de IrlandaContacto
Helena Bijnens
Correo electrónico: helena.bijnens@atit.be
Sitio web de la ATiT
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